700 peregrinos de Venecia en Israel: entrevista con el obispo Beniamino Pizziol

Aun cuando la Tierra Santa disfruta de un flujo constante de peregrinos que visitan sus lugares santos durante todos los días del año, no todos los días acoge a un grupo de 700 visitantes. Los peregrinos católicos de Venecia —que llenaron tres aviones y 14 autobuses— fueron acompañados por el cardenal Angelo Scola, antiguo Patriarca de Venecia y ahora arzobispo de Milán y el obispo Beniamino Pizziol, que actualmente se desempeña como administrador apostólico de la diócesis de Venecia.

El obispo Pizziol compartió sus pensamientos acerca de su visita pastoral: «nuestra peregrinación tuvo un objetivo específico, que era compartir una extraordinaria experiencia espiritual y comunal con este gran grupo y visitar los sitios en los que Jesús nació y creció y donde tuvieron lugar los grandes misterios de su muerte y resurrección».

El obispo Pizziol destacó el rico significado del encuentro con la Tierra Santa, de tanta importancia para todo el mundo como el centro y el lugar de nacimiento de las tres grandes religiones. «Hemos visto que la visita a esta tierra puede promover la amistad, la fraternidad y la solidaridad entre quienes toman parte en la peregrinación. Mi consejo es que cada uno, por lo menos una vez en su vida, viva esta extraordinaria experiencia de la peregrinación a Tierra Santa», añadió.

Según las estimaciones del obispo, de los 700 peregrinos, más de 500 visitan Israel por vez primera, mientras que para otros, incluido él mismo, se trata de la cuarta o quinta visita. «Hay quienes incluso han venido diez veces, porque hay un gran afecto e interés por esta tierra y, tras realizar esta peregrinación a Tierra Santa, regresarán a casa renovados, diferentes de lo que eran cuando emprendieron el viaje, porque la peregrinación deja una huella indeleble en nuestras vidas», añadió.

«También hay un sentido de respeto y de bienvenida hacia todos, incluso para los peregrinos que rezan en las calles, como por ejemplo en la Vía Dolorosa, que para nosotros es la mayor experiencia», añadió.

Finalmente, el obispo Pizziol hizo hincapié en el valor de la amistad judeo-cristiana, «mantengo estrechas relaciones con el mundo judío, porque en Venecia hay una sinagoga y tengo un gran amigo que fue presidente de la comunidad judía de Italia. En la parroquia en la que estuve asignado, emprendimos un diálogo judeo-cristiano”, añadió.