
El 15 de agosto, los católicos celebran en todo el mundo la Asunción de María, que conmemora la asunción de la Virgen al cielo al final de su vida terrenal. En las iglesias ortodoxas, esta celebración se conoce como la Dormición de la Theotokos (palabra griega que significa "Madre de Dios") y este también es el nombre del santuario católico en Jerusalén, que conmemora el suceso: la Hagia María en Sión o Abadía de la Dormición. La enorme iglesia benedictina, con su alto campanario abovedado, visible desde muchos puntos de la ciudad, está situada en el Monte Sión. En la antigüedad, la colina formaba parte de la ciudad alta amurallada, pero hoy día se encuentra fuera de las murallas de la Ciudad Vieja, a corta distancia de la Puerta de Sión. A pocos pasos de allí está el lugar venerado como la tumba del Rey David y casi encima de ella, el Cenáculo o Sala Superior, donde Jesús celebró junta a sus discípulos la Última Cena. Dada la extrema santidad del lugar, se erigió en él una iglesia judeo-cristiana temprana, conocida como la Iglesia de los Apóstoles.
Cristianos bizantinos erigieron aquí a comienzos del siglo V, la gran basílica de Hagia Sión (Santa Sión), que los persas destruyeron en el año 614. En el siglo XII, los cruzados construyeron una gran iglesia, denominada Santa María del Monte Sión, también destruida en 1187.
El sitio estuvo abandonado hasta las postrimerías del siglo XIX, cuando, a iniciativa del emperador alemán Guillermo, se construyó la iglesia actual, consagrada en 1910.
La Abadía de la Dormición es un punto de referencia tanto para peregrinos como para visitantes locales. Al entrar en ella, la basílica circular impresiona por su sencillez y belleza. En el centro del ábside semicircular hay un mosaico con imágenes de María y del niño Jesús y, debajo de él, las figuras de doce profetas. Alrededor hay seis capillas laterales y en ellas hermosos mosaicos con diversas escenas, como la de María y el niño Jesús recibiendo a peregrinos, el árbol genealógico de Jesús, Juan el Bautista a orillas del Jordán y San Benito, el fundador de la orden Benedictina.
Dos escaleras de caracol descienden a la cripta, una habitación circular con pilares, en cuyo centro yace una estatua de María durmiendo. Por encima, el cielorraso está decorado con la figura de Jesús como si la estuviera mirando y, alrededor de él, retratos de algunas de las grandes mujeres de la Biblia: Eva, Miriam, Yael, Ruth, Ester y Judit. Más allá de esta sala principal hay varias capillas y altares, erigidos con donaciones de diversos países.
Dado que en la tradición cristiana, María es la "Hija de Sión" personificada, estrechamente identificada con el pueblo de Israel, resulta apropiado que su lugar de reposo se conserve en el Monte Sión, donde Jesús instituyó la Eucaristía y donde el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos en Pentecostés. Las palabras del Papa Benedicto XVI nos ayudan a meditar acerca de la asunción de María al cielo:
"Al contemplar a María en la gloria celestial, comprendemos también que la tierra no es nuestra patria definitiva y que, si vivimos constantemente orientados hacia los bienes eternos, un día compartiremos su misma gloria y así la tierra se hará más hermosa".
(El Papa Benedicto XVI en Audiencia General en Castel Gandolfo, el 16 de agosto de 2006)
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