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Un día en la antigua Jaffa

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El casco antiguo de Jaffa, situado en el extremo sur de la ciudad de Tel Aviv, sobre la costa del Mediterráneo, era conocido en la antigüedad como la puerta de acceso a la Tierra de Israel. La antigua Jaffa, con sus tres mil años de historia, es el puerto más antiguo del mundo. Se cuenta que el nombre de la ciudad, llamada Yafo en hebreo y Jope en el Nuevo Testamento, proviene de Jafet, uno de los tres hijos de Noé, o bien del vocablo hebreo "yafá", que significa hermosa.

En el Centro de visitantes, situado en la plaza principal, se puede obtener folletos, mapas e información turística en general. En el Centro, abierto recientemente al público, se exhiben numerosos objetos de la época helenística y romana y  se proyectan dos películas informativas sobre la historia de la ciudad.

Jaffa es conocida como el puerto del cual zarpó Jonás en su intento de huir, tras haber sido llamado por el Señor a predicar el arrepentimiento a los habitantes de Nínive (Jonás 1:3).  La historia cuenta que estando Jonás en la embarcación, se levantó una tormenta y fue echado por la borda. Lo tragó un pez gigantesco, dentro del cual estuvo durante tres días.

Jaffa es el sitio en el que San Pedro hizo levantar a Tabita de la muerte (Hechos 9:36-43). Pedro se hospedó en la casa de Simón el curtidos, a apenas unos pasos de donde hoy se levanta el Centro de visitantes. Fue en el techo de esta casa donde Pedro tuvo una visión, en la que vio que el cielo se abría y una sábana llena de animales impuros bajaba a la tierra y oyó una voz que le ordenaba: "Levántate, Pedro, mata y come" (Hechos 10:13). El mandamiento de comer animales impuros era para Pedro una señal para bautizar a Cornelio, un centurión romano y un gentil, considerado por los judíos devotos como impuro. Esto significaba que por primera vez, los gentiles podían recibir al Espíritu Santo e incorporarse a la Iglesia.

El edificio más distintivo en la antigua Jaffa es la iglesia de San Pedro, que domina la plaza principal y es visible desde las playas de Tel Aviv. Actualmente, la iglesia pertenece a la Custodia franciscana de Tierra Santa. Fray Pedro, el fraile franciscano de turno, nos cuenta que originalmente, el edificio se construyó para servir como casa de huéspedes para albergar a peregrinos de todo el mundo que acudían a Jerusalén. La más importante de las pinturas que adornan la fachada de la iglesia muestra la visión de San Pedro en el techo de la casa de Simón el Curtidor. Otros paneles muestran los principales episodios de la vida de Pedro: la milagrosa captura de peces, la entrega de las llaves, la Transfiguración de Cristo y el lavado de pies durante la Última Cena. El púlpito, tallado en forma de árbol, también es único. La iglesia de San Pedro sigue aún albergando a peregrinos y celebra misas en varios idiomas, tanto para las comunidades cristianas locales como para visitantes de todo el mundo.