San Juan en el desierto

San Juan Bautista es recordado en particular por su ministerio bautismal en las orillas del rio Jordán. Pero el Evangelio según San Lucas nos cuenta que Juan primero «crecía y se fortalecía en espíritu; y estuvo en el desierto hasta el día que se mostró a Israel». (Lucas 1:80)

Según la tradición, el lugar desolado en el que Juan creció es la ermita de San Juan en el Desierto, también conocida como Ain el-Habis (manantial de la ermita). El lugar está situado en el corazón de las colinas de Judea, a unos 3 km de Ein Karem, el lugar donde nació San Juan, que a su vez se encuentra a apenas 7 a 8 km al oeste de Jerusalén.

Tal como Jesús, que fue al desierto antes de comenzar su ministerio, así lo hizo Juan antes que él.  El desierto es donde el pueblo de Israel encontró a Dios en su largo viaje de Egipto hacia la Tierra Prometida. También el profeta Isaías declaró que la «voz que clama en el desierto» (Isaías 40:3-4, Lucas 3:2-4) será la que anunciará la salvación futura.

Pero lo irónico es que en realidad, San Juan en el Desierto parece más un oasis exuberante que un desierto de arena. El discreto pero encantador monasterio está rodeado de árboles verdes y vegetación y un manantial de agua dulce llena un estanque en el que habitan muchos peces dorados y brillantes.

Debajo del monasterio hay dos grutas: la primera, llena de agua, se utiliza para baños rituales y bautismos. La otra es recordada como el lugar en el que los padres de Juan, Zacarías e Isabel, encontraron refugio para su pequeño cuando huían de la masacre de los inocentes decretada por Herodes, justo cuando José y María huían con Jesús hacia Egipto. Al fondo de la gruta hay un pequeño altar y un hermoso fresco que representa a Juan escondiéndose con su madre.

Desde la ermita, una corta marcha trepando la colina conduce a un convento que afirma ser el lugar de sepultura de Isabel, la madre de Jesús.

El monasterio actual, que los franciscanos adquirieron del Patriarcado Latino en 1911, fue erigido encima de ruinas de la época bizantina y de los restos de una iglesia y un convento de los Cruzados. En la década de 1990, una comunidad de católicos melquitas cuidó del sitio y dejó varios hermosos frescos sobre los muros internos del monasterio.

Actualmente, el monasterio de San Juan en el Desierto acoge a muchos peregrinos durante todo el año. Es conocido por ser un sitio de amistad interconfesional, ya que acoge a numerosos cristianos ortodoxos y también mantiene muy buenas relaciones con sus vecinos israelíes y judíos.